Freitag, 7. November 2008

I always cry at endings.

Stop all the clocks, cut off the telephone,
Prevent the dog from barking with a juicy bone,
Silence the pianos and with muffled drum
Bring out the coffin, let the mourners come.

Let aeroplanes circle moaning overhead
Scribbling on the sky the message He Is Dead,
Put crepe bows round the white necks of the public doves,
Let the traffic policemen wear black cotton gloves.

He was my North, my South, my East and West,
My working week and my Sunday rest,
My noon, my midnight, my talk, my song;
I thought that love would last for ever: I was wrong.

The stars are not wanted now: put out every one;
Pack up the moon and dismantle the sun;
Pour away the ocean and sweep up the wood.
For nothing now can ever come to any good.

Afortunadamente no se ha muerto ninguna persona. Solo ha muerto el amor. Me comunicaron su muerte el 28 de septiembre por la noche, solo tenía 5 años, y me dijeron que se había consumido. Supongo que ya estaba muy enfermo, aunque yo no pensaba que tenía tan mala pinta y no contaba con su inminente fallecimiento, todo lo contrario: Yo creía en su fuerza y confiaba en su recuperación. A lo mejor como con muchas otras cosas misteriosas nunca se sabrá que pasó exactamente y como los sentimientos son traicioneros es difícil juzgar ahora si ha sido para bien o para mal. La gente dice que cuando Dios cierra una puerta abre una ventana. No sé si es verdad, o si somos nosotros mismos que tenemos que coger el martillo y hacernos la ventana. Yo ya he empezado porque no me quedaba otra, la gente no lo cree, pero no nos morimos del corazón roto. A veces miro por el pequeño agujero que he logrado abrir hasta ahora y veo muchas cosas: veo mi familia, mis amigos de antes, mi país, chucrut y salchichas, la cuidad donde hace 19 años cayó un simple muro, acontecimiento que al final cambió la historia… En fin; veo una nueva vida. Será la ironía de la existencia humana que cuando más fuerte tendrías que estar más débil te sientes. Porque a veces me doy la vuelta y miro lo que tengo ahora y a pesar de haberme quedado sola me siento más acogida que nunca. A lo mejor me tocará abandonar el césped como lo hizo uno de los futbolistas más grandes de todos los tiempos: Justo en el momento cuando aún no me tienen pena por pasarme gran parte de mi tiempo en el banquillo, nunca le olvidaremos: Zinedine Zidane. Echaré de menos a mi equipo actual y espero que a mi tampoco se me olvidará…

Kommentare:

evol hat gesagt…

Uy, si has vuelto a escribir en tu blog! Supongo que eso es buena señal. Espero que aunque te marches a Berlín sigas escribiendo en tu blog en español de vez en cuando para mantenernos al tanto de tus andanzas.

Me alegro de que hayas conseguido abrir esa pequeña ventana. Ya verás como dentro de poco se convierte en gran ventanal lleno de luz ;-)

Ulrike hat gesagt…

Hola majo, creo que tienes razón, nos vemos este fin de semana y te cuento.